Frente común contra el petróleo: Más de 50 países y 100 ONG se citan en Colombia para acelerar el fin de los fósiles
Colombia se convierte esta semana en el epicentro del debate climático global, mientras la inestabilidad energética provocada por el conflicto en Irán refuerza el llamado urgente a la transición.
SANTA MARTA, Colombia — Mientras el mundo observa cómo la guerra en el Estrecho de Ormuz sacude los mercados de hidrocarburos, más de cien organizaciones de la sociedad civil y delegaciones de 50 países se han reunido esta semana en el Caribe colombiano para plantear lo que muchos describen como la pregunta más difícil de nuestra era: cómo salir del petróleo, el gas y el carbón sin hundir a las economías en desarrollo en el camino.
La conferencia, convocada por Colombia y los Países Bajos en el marco de la iniciativa del Tratado de Combustibles Fósiles —una coalición que ya cuenta con el respaldo de 18 estados nacionales y el apoyo de la Organización Mundial de la Salud y el Parlamento Europeo—, opera fuera de la arquitectura climática internacional tradicional y se concibe como el primero de una serie de foros orientados a soluciones concretas, no a promesas incrementales. fossilfueltreaty
La voz que los gobiernos esquivan
El momento político no podría ser más simbólico. La colombiana Yuvelis Morales, reciente ganadora del Premio Goldman 2026, encabezó la apertura con un mensaje sin ambigüedades: “Rechazamos el ‘desarrollo’ que viene de destruir la naturaleza”. Para ella y las organizaciones que representa, la crisis actual en Ormuz no es una distracción de la agenda climática sino su argumento más poderoso: la dependencia de los combustibles fósiles no es solo un problema ambiental, es una vulnerabilidad estratégica.
La premisa central de la conferencia es que tres décadas de negociaciones climáticas se han enfocado en administrar los síntomas de la crisis —las emisiones— mientras se ignora su causa raíz: la proliferación sin control de la extracción de petróleo, gas y carbón. fossilfueltreaty
Tres ejes de presión
Las organizaciones reunidas en Santa Marta articulan su agenda alrededor de demandas concretas. En materia de justicia climática, exigen que los países del Norte Global cumplan la meta acordada en la ruta “Baku a Belém”: financiar la transición energética del Sur con 1.3 billones de dólares anuales. Sin ese flujo de recursos, argumentan, hablar de transición justa es ficción.
En paralelo, se presentó un informe sobre alfabetización mediática como herramienta de defensa ciudadana frente a las campañas de desinformación de las grandes petroleras —un frente de batalla que combina la política energética con la disputa por la narrativa pública.
Greenpeace, por su parte, mantiene activa una campaña bajo el lema “No Oil, No War”, trazando una línea directa entre la extracción de crudo y los conflictos armados en curso. No es una metáfora: las guerras en Ucrania y Medio Oriente, alimentadas por ingresos y geopolítica fósil, no desplazan el debate sobre la transición; lo hacen radicalmente más urgente. fossilfueltreaty
Por qué importa desde México
Para América Latina, y México en particular, lo que ocurre en Santa Marta no es un evento lejano. La volatilidad en los precios del combustible —directamente ligada a la inestabilidad en el Golfo Pérsico— golpea con fuerza desigual a las economías de la región. En ese contexto, las propuestas de energías renovables a pequeña escala que circulan en la cumbre, como los huertos solares comunitarios, están ganando terreno como alternativas reales a la inseguridad energética, no solo como ideales ambientales.
Lo que se juega
Todos los países enfrentan hoy una elección concreta: unirse para forjar nuevas formas de cooperación internacional que permitan una transición rápida y financiada fuera de los combustibles fósiles, o permanecer peligrosamente expuestos a los choques de suministro y los conflictos que estos generan. fossilfueltreaty
El éxito de Santa Marta no se medirá en declaraciones firmadas esta semana, sino en si las organizaciones civiles logran que el concepto de “fin de la era fósil” deje de ser un horizonte poético y se convierta en un componente obligatorio de los planes nacionales de seguridad, antes de que llegue la próxima gran cita climática. Esa es, hoy, la apuesta real sobre la mesa.
La conferencia se extiende hasta el 29 de abril. Más información en fossilfueltreaty.org.