CDMX exporta su justicia digital: el TJACDMX cede su sistema de juicios en línea a Oaxaca
El TJACDMX otorgó a Oaxaca su plataforma de juicios en línea SIDIJ v2 mediante convenio. Qué significa para la digitalización de la justicia en México.
Un tribunal administrativo desarrolló su propio software de juicios en línea y ahora lo está facilitando a otro estado. Ese hecho —más que la ceremonia de firma— es lo relevante del convenio que el Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México (TJACDMX) suscribió el 13 de julio de 2026 con su homólogo oaxaqueño.
Mediante un Convenio General de Colaboración, el TJACDMX cederá al Tribunal de Justicia Administrativa y Combate a la Corrupción del Estado de Oaxaca (TJACCO) el uso del Sistema Digital de Juicios (SIDIJ v2), la plataforma de desarrollo propio con la que la capital tramita causas de forma electrónica. El acuerdo fue firmado por la magistrada presidenta del TJACCO, Cruz Itzel Espinosa Rojas, y el magistrado presidente del TJACDMX, Andrés Ángel Aguilera Martínez.
El esquema opera bajo una licencia de uso: Oaxaca no compra un producto cerrado, sino que recibe autorización para operar y adaptar el sistema a sus necesidades institucionales. En términos prácticos, un órgano jurisdiccional local está funcionando como proveedor tecnológico de otro, en un modelo de cooperación que evita que el tribunal oaxaqueño desarrolle desde cero una plataforma equivalente.
Qué incluye el convenio
Más allá de la transferencia del software, el instrumento contempla cinco líneas de trabajo:
- El uso del SIDIJ v2 por parte del TJACCO.
- Reuniones de trabajo y asesoría técnica e informática mutua.
- Actividades académicas conjuntas de investigación, capacitación y formación.
- Mecanismos para agilizar la presentación de trámites.
- Seguimiento conjunto de las herramientas tecnológicas de ambas instituciones.
El argumento oficial: eficiencia y recursos públicos
Espinosa Rojas enmarcó el acuerdo como un avance hacia una justicia “más eficiente, accesible y abierta”, con la innovación tecnológica como pieza para mejorar la atención ciudadana. Por su parte, Aguilera Martínez insistió en que la firma “no puede limitarse a un documento” y debe traducirse en resultados medibles y procedimientos más ágiles.
El magistrado capitalino apeló también al simbolismo oaxaqueño —la tierra de Benito Juárez y su máxima “el respeto al derecho ajeno es la paz”— y ubicó la alianza dentro del Sistema Nacional Anticorrupción y del derecho a una buena administración pública.
¿Por qué importa?
La digitalización de la justicia en México avanza de forma desigual y suele depender de desarrollos externos costosos. Que un tribunal estatal ceda a otro una plataforma propia bajo licencia plantea un modelo alternativo: compartir infraestructura tecnológica pública entre órganos jurisdiccionales en lugar de multiplicar contratos con proveedores privados.
Para la ciudadanía, la promesa es concreta —trámites más rápidos y acceso digital al expediente—, aunque su cumplimiento dependerá de la implementación real en Oaxaca, no del acto protocolario. El caso vale la pena seguirlo por una razón de fondo: si el modelo funciona, el TJACDMX podría replicarlo con otros estados y convertirse, de facto, en un estándar tecnológico para la justicia administrativa del país.